Anomalías físicas.
Día 29, quinta luna, ciclo 610 d.U.
Fuente: Testimonio de Filypo Martín, cabo de la Legión II de Perky-Nie. Relatado al emisario Chacón en un campamento militar al sur de Nie. Transcrito posteriormente para su conservación en el Archivo del Consejo.
Tras la derrota de las fuerzas del reino en una campaña al sur de Nie, el emisario Chacón accedió a un campamento de guerra junto al magíster Auron, la corte del rey Tedyseo, varios nobles implicados en la financiación de la operación y la guardia personal de la corona.
El propósito declarado de la visita era comunicar la llegada inminente de dos legiones completas procedentes de Varyn para realizar el tan esperado relevo.
El propósito real era otro: el rey Tedyseo había decidido acudir en persona ante la Legión II de Perky-Nie, desplegada en aquel desierto durante tanto tiempo.
Que el propio monarca se desplazara hasta una zona activa de conflicto no tiene precedente.
La intención era clara: sostener la moral de una legión que llevaba demasiado tiempo abandonada en el frente. Sin embargo, la situación hallada en el campamento aportó información de mayor relevancia para la presente investigación.
Entre los supervivientes de la retirada se interrogó a un cabo del ejército perkyniano que había logrado escapar del enfrentamiento junto a parte de su escuadra.
Su testimonio coincide de forma significativa con otros registros previamente conservados por este archivo: en particular, con el relato del emisario Chacón sobre la batalla del acantilado, el relato de Jey Pyece en las islas centrales y con ciertas referencias indirectas aparecidas en documentos marítimos vinculados al norte y al este del mundo conocido.
Según el testigo, el inicio del combate resultó favorable a las fuerzas del reino. Las líneas resistían, la caballería mantenía la presión y la superioridad táctica parecía suficiente para sostener el avance. La situación cambió de forma brusca en el momento en que comenzó una intensa caída de lágrimas sobre el campo de batalla.
El detalle relevante no es únicamente la coincidencia atmosférica, sino el cambio inmediato observado en la capacidad física por parte del enemigo. El testigo describe a los combatientes del este como hombres delgados, mal equipados y de apariencia agotada en los momentos previos al enfrentamiento.
Tras el inicio de la lluvia, ese mismo grupo ejecutó acciones incompatibles con las capacidades ordinarias de un cuerpo humano: derribaron caballos de guerra con una violencia desproporcionada, rompieron formaciones armadas sin mostrar agotamiento visible y abatieron soldados entrenados mediante golpes únicos, dirigidos con precisión al pecho, al cuello o a las articulaciones. El incremento fue simultáneo en muchos de ellos, y el testigo lo sitúa en el momento exacto en que las lágrimas comenzaron a caer.
Debe subrayarse que el testimonio no atribuye estos cambios a fervor religioso ni a ninguna estrategia militar identificable. No hubo señal de mando. No hubo preparación visible. El cambio fue súbito, colectivo y coincidente con el fenómeno atmosférico.
A este primer elemento se sumó un segundo, igualmente relevante: la llegada de refuerzos organizados, equipados con armaduras sin emblema ni filiación visible.
El testigo distingue con claridad entre los combatientes del primer grupo y esta segunda formación, de carácter disciplinado y coordinado.
La distinción sugiere una operación de mayor envergadura y mejor estructurada de lo que el reino ha reconocido públicamente hasta ahora.
Considerando la coincidencia entre este registro y los documentos anteriores conservados por el Consejo, se establece con carácter provisional la siguiente hipótesis de trabajo: la caída de lágrimas podría guardar relación con episodios de incremento físico anómalo observados en determinados individuos tras su contacto, proximidad o exposición al fenómeno, mediante un mecanismo cuya naturaleza permanece desconocida.
Hasta la fecha, no hay pruebas concluyentes que permitan establecer la relación causal entre ambos fenómenos ni identificar las variables responsables de la aparente susceptibilidad observada entre los individuos expuestos. Sin embargo, la recurrencia de esta asociación en fuentes independientes y en distintos contextos hace recomendable mantener la hipótesis bajo estudio y descarta, por el momento, su atribución exclusiva a errores de observación, distorsiones del testimonio o interpretaciones de carácter supersticioso.
La investigación continúa mediante la recopilación de nuevos testimonios, el contraste de registros atmosféricos correspondientes a las zonas afectadas y la localización de referencias históricas o documentales que pudiera vincular las lágrimas con alteraciones físicas en seres humanos.
En consecuencia, el fenómeno cumple los requisitos mínimos para su tratamiento como materia de investigación formal.
Firmantes del documento: Chacón Ruby, Aemege Pyece


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Todo cambia cuando empiezas a tener seguro que el mundo que te rodea tiene muchas más influencia que solo material.
Está claro que los seres humanos están conectados a todo lo existente, que las lágrimas no son un elemento curioso que cae del cielo, si no que son causa de que algunas personas puedan ir más allá de su naturaleza humana.
No cabe duda que esto sacude todos los cimientos de nuestra estructura vital.
Además esta batalla nos muestra que hay algunos, que sin aliarse con nadie, intervienen en ella.
Puede que Tedyseo solo vea amenazas a su poder terrenal, pero aquí parece haber un tablero que supone mucho más que cualquier autoridad de la civilización.