Semanario de Aemege #1
Día 15, quinta luna, ciclo 609 d.U.
Dicen que comenzar algo es el reto más difícil, y que una vez dado el primer paso el compromiso nace solo y seguir se vuelve menos pesado.
Ha pasado media luna desde que partí. Quise escribir esto desde el primer día, pero no reuní las fuerzas necesarias.
Sin embargo, como todo en esta vida, aquí está.
Estas páginas recogerán cada semana el motivo que me llevó al otro extremo del mundo conocido, las experiencias de empezar desde cero en un lugar extraño y las conclusiones del qué, el por qué y el para qué de todo esto.
¿Por qué escribo con la intención de que alguien lo lea algún día?
Una parte es para mí: quiero construir un registro de este viaje interior y poder volver a él cuando el tiempo haya pasado. Otra parte es para el mundo, para todas esas personas que cargan con miedos, que no disponen de guía o que se encuentran en un punto semejante al mío. Para que se sientan acompañadas y descubran que no hay nada verdaderamente imposible.
¿Qué he dejado atrás?
Esta pregunta admite demasiadas respuestas. La reduciré a una línea.
Una antigua versión de mí.
Este último ciclo ha sido muy revelador. He descubierto cosas que ignoraba que existían, he aprendido otras que nunca me había planteado. Y lo resumiría en una sola idea:
La información es poder.
Mis pensamientos y mis aprendizajes me han llevado a tomar decisiones muy difíciles. Pero me quedo con algo que me dijo un anciano hace no mucho:
Las respuestas nunca están esperando en el mismo sitio. Se mueven.
Cada persona entenderá algo distinto con eso. Pero algo en mi interior se despertó, y sentí que debía moverme de donde estaba.
Esto no me lo dijo nadie, solo lo pienso yo: si buscas una respuesta difícil, no puedes buscarla en un lugar fácil.
Así que esa búsqueda interior me llevó al otro extremo del mundo.
Hoy escribo estas palabras desde una isla de tierras fértiles donde la montaña arde desde dentro.
No fue sencillo abandonar el hogar.
No fue sencillo despedirse de años de trabajo.
No fue sencillo decir adiós a la familia.
Nada está siendo sencillo aquí, porque como dije, comenzar es lo más arduo.
Pero aquí estamos. Digo estamos porque tengo la fortuna de que mi mujer me acompaña en esta aventura. Además ha coincidido que mi hermano Jey anda por estos lares en uno de sus viajes.
Llegar a este lugar llamado Seseh no fue tarea menor. El camino fue largo y tuvimos que sortear innumerables contratiempos que darían para otra historia. Pero eso merece su propia historia.
Los primeros días, la desorientación fue lo más relevante. Me costaba conciliar el sueño y cuando despertaba, esta parte del mundo aún dormía.
El cuerpo habla solo y estuvo quejándose varios días. El estómago ha tardado en adaptarse a todo lo nuevo.
La lengua de aquí es compleja. Nada imposible, pero me llevará tiempo.
Y la parte más dura, sin duda, es la mente.
Dicen que somos nuestro peor enemigo y no lo comprendes del todo hasta que lo vives. La mente intenta sabotearte, cuestionarte, hacerte dudar de si lo que has hecho es lo correcto. Y todo porque busca estar en calma, y esto no es cómodo en absoluto.
También me he sentido abrumado. Demasiados estímulos, demasiados descubrimientos, demasiados caminos por recorrer. La mente intenta sabotearte, cuestionarte, hacerte dudar de si lo que has hecho es lo correcto. Y en uno de los muchos intentos de encontrar un momento para mí, solo conseguí bloquearme más.
Fue cuando decidí darme un día para respirar cuando algo se avivó en mi interior.
Empecé a estar más presente y, con ello, a conocer los distintos lugares y experiencias que ofrece este entorno. Probar sus manjares, respirar este ambiente, compartir momentos con personas tan diferentes y admirables.
Pero si tuviera que destacar algo, es la energía del lugar.
No es algo que se pueda explicar con palabras. Es esa magia de la que hablaba aquel anciano.
Él decía: no es vivir, es sentirse vivo.
Y esa es la mayor diferencia entre un lugar y otro.
Creo firmemente que hay lugares llenos de magia, que el entorno importa, que la energía existe. Me siento más conectado con ese ser superior que nos protege y nos guía.
Esta primera página quería ser testigo de lo que viene. Un punto de partida para que el Aemege del futuro sepa dónde y cómo empezó todo.
Y con ese nuevo rumbo inicio la nueva semana.
Si tuviera que resumir en una palabra todo lo vivido hasta la fecha, sería: Incertidumbre.
¿Qué deparará la vida esta semana?
Aemege Pyece 🪶

