Verdades a medias.
Día 24, cuarta luna, ciclo 610 d.U.
Fuente: reconstrucción de Aemege a partir de sus notas y del testimonio de Chacón; referencias cruzadas con registros del Archivo Público de Perky.
Aemege concertó una reunión con uno de sus contactos dentro de la corte imperial.
Mientras aguardaba dicho encuentro, dedicó varios días a recorrer algunos de los lugares que en otro tiempo habían sido lo más cercano a un hogar.
Entre ellos, visitó el Archivo Público de Perky, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y, según algunos registros, el primer archivo formal creado en el mundo conocido.
El acceso a ciertas salas no resultaba sencillo. Sin embargo, Aemege conservaba aún la amistad de algunos custodios del lugar, gracias a los cuales pudo consultar varios volúmenes antiguos que rara vez eran solicitados por los investigadores.
Entre aquellos textos encontró un tratado dedicado al origen de las llamadas lágrimas.
Los manuscritos las describían como formaciones cristalizadas que descendían del cielo y se fragmentaban al impactar contra la superficie del mundo.
Durante generaciones se había repetido la misma explicación: eran las lágrimas de los dioses antiguos. Sin embargo, incluso algunos de aquellos textos reconocían que tal interpretación parecía apoyarse más en creencias populares que en observaciones verificables.
Aemege dedicó varios días a comparar distintas descripciones del fenómeno. Los testimonios coincidían en un punto: las lágrimas siempre aparecían de forma repentina y dejaban tras de sí fragmentos de un cristal desconocido.
Aquella coincidencia llamó su atención.
Días después, el contacto de Aemege accedió finalmente a reunirse con él. El encuentro tuvo lugar en el propio Archivo de la ciudad. Chacón Ruby, emisario de guerra al servicio de la corte del rey y antiguo conocido del cronista, escuchaba con atención.
—Durante mi estancia en los Archivos de Nie, hallé ciertas referencias que me llamaron la atención —explicó Aemege—. Fragmentadas y dispersas entre documentos de distinta naturaleza, mas todas parecen apuntar a una antigua organización dedicada a recopilar información sobre sucesos que escapan a la comprensión común.
Chacón permaneció en silencio. Aemege continuó:
—Las menciones son escasas. Los vacíos de información resultan demasiado significativos, tanto como los propios documentos conservados.
Aemege observó a su interlocutor y supo que había algo.
—¿Has oído hablar alguna vez de algo semejante?
Chacón tardó unos instantes en responder:
—No de manera directa —admitió al fin—. Sin embargo, recuerdo que, en algunas conversaciones privadas de la corte, el magíster Auron dejó caer vagas referencias a antiguas investigaciones.
No ofreció más detalles.
—¿Investigaciones sobre qué?
—Lo desconozco.
Aemege frunció el ceño.
—Entonces, ¿existen registros oficiales?
Chacón negó con la cabeza.
—Jamás he visto documento alguno que confirme tales insinuaciones.
Ambos guardaron silencio un momento.
—Seguiré buscando. Quizá aún queden documentos perdidos —afirmó finalmente Aemege.
Chacón asintió antes de despedirse. Las palabras del cronista lo dejaron profundamente pensativo.
Unos días más tarde, durante una reunión privada con dos de los nobles más influyentes de Perky, comenzó a relacionar ciertos acontecimientos que hasta entonces parecían inconexos.
En el transcurso de aquella conversación, uno de los nobles mencionó que parte del conflicto actual con los territorios del este se remontaba a la ejecución pública de varias casas nobles, acusadas de herejía años atrás.
Aquella afirmación despertó una sospecha inquietante.
Si aquellas casas habían sido ejecutadas por herejía, ¿qué creencias habían defendido realmente?
Y más importante aún: ¿qué clase de conocimiento poseían para que el Imperio decidiera eliminarlas por completo?
Si las investigaciones mencionadas en los antiguos archivos estaban relacionadas con aquellos linajes, entonces era posible que el llamado «Consejo Antiguo» no hubiera desaparecido por casualidad.
Tal vez no había desaparecido por sí mismo.
Aemege Pyece 🪶


"Herejía", con cuanta frecuencia se ha usado esa palabra para aferrarse al poder de manera que se legitime la erradicación de aquellos que hacen que se tambalee el status quo.
Parece ser que el Imperio entiende qué cosas no deben investigarse, una pregunta ciertamente potente para preguntarse es ¿Quieren mantenerlo oculto solo para la supervivencia y expansión de los dominios imperiales? ¿Es solo poder material lo que quieren o hay un manto místico trascendente que envuelve todo este ancestral tablero de juego?
Enhorabuena, amigo. Has escrito un buen texto. Lo que más me sorprende es la construcción del world building. Es sorprendente. Narras con conciencia y profundidad, como si vivieras en ese mundo que has creado. Lo de la herejía al final es una gran puerta a la continuación de esta historia, la cual me gustaría seguir leyendo. Los personajes también hablan por sí solos. Un cierto